Actualidad

Tengo miedo a los grandes cambios y tengo miedo a la comodidad. Cada día me despierto para trabajar y tener clientes felices. No siempre lo están, pero sigo buscando formas de que lo estén. Me indigno cuando no son justos. En los momentos en que no estoy planificando, redactando y pensando en redes sociales, me gusta leer. Leo despacito. No tengo ningún apuro ni nadie con quien competir. Ya no. También me gusta bailar ballet. Los lunes y los miércoles me hago un moño y subo la montaña para bailar frente a la barra. Todas las semanas me prometo que practicaré todos los días. No lo cumplo nunca. Mañana empezaré de nuevo. Ahora uso solo una almohada para dormir. Descanso tranquila porque antes de dormir me pongo metas de imaginación: hoy vas a soñar una historia con dragones, ahora una en la Grecia antigua. Ahora una en que eres un perro, esa me sale muy bien. Me pongo la ropa que me gusta y me hace sentir cómoda. Hace años que no uso tacos y mi closet está lleno de colores. Me pongo dos capas de rimel. Ya no uso lentes de contacto porque me molestan mucho. He vuelto a cantar mientras escucho música. Mando chistes a mi esposo y adoro ver su risa. Todos los días lloro un poquito, a veces cuando me pasa algo muy lindo. Me cuido como nunca antes lo había hecho. Todavía me da ansiedad y me gusta vivir. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *