Autoayuda

Esto va a sonar como la montaña de autoayuda que está de moda y lo es. He pensado mucho en la relación que tengo conmigo misma. Quiero contarte que ahora que soy grande estoy tratando de ser fiel a mi personaje.

Los mejores narradores suelen decir que la clave para construir un personaje es dotarlo de tanta personalidad que luego se mueva solo en la historia, sin necesidad de que el escritor le invente cosas. Así funciona la ficción, los personajes cobran vida propia y empiezan a hacer de las suyas sin que el autor pueda hacer algo al respecto.

Lo explico mejor: tú tomas un arquetipo (hombre, triste, solitario, vive en una cueva, odia hablar con las personas) y le das un empujoncito (una niña lo encuentra e intenta ser su amiga) y ya tienes una historia.

Pero si eres realmente bueno como narrador, sabrás que tienes que mantenerte fiel a lo que has creado. Si el tipo es un huraño, no le vas a hacer Mary Poppins en el segundo capítulo. Si la niña es rubia, no vas a decir que su cabello negro brillaba con el sol.

Los personajes muy muy buenos son como son y ya.

Fotografía de Juan Armendariz

Lo mismo pasa en la vida real

Llevo años cuestionando por qué soy así. Y a veces me da ganas de aceptarme. En eso ando desde hace años. Saber que soy un personaje con angustias, ansiedad, alegría extrema, pasión y muchísima sensibilidad.

El problema es que a veces me avergüenzo del personaje que soy. Cada vez que surge algo que no concuerda con la «normalidad» o cada vez que alguien dice: «Daniela eres muy intensa o sensible», enseguida me hundo en una maraña de autojuzgamiento.

Está bien, pienso que mientras pueda equilibrar en algo mis extremos, intentaré hacerlo de todo corazón. Pero, ¿si mi personaje es así? Si mi personaje es efusivo y cariñoso, no puedo irme en contra de él todo el tiempo porque entonces estaría construyendo una muy mala historia.

¿Cómo escribo mi historia?

Aunque ya tengo 32 años y muchos caminos andados, todavía me preocupa mucho lo que piensen los demás sobre mí. Antes lo sentía más respecto al físico. Si soy alta, gorda, flaca, con o sin vellos. He dejado de lado estas cuestiones y ya no me preocupan tanto, pero sigo sintiendo cosquillas en la panza cuando me enojo, cuando lloro o cuando pierdo mis fuerzas y estoy frente al mundo. Me preocupa más lo que piensan los demás y juzgo cada una de mis actitudes como si fuera la única en el universo que se siente así.

Es una espiral de lo mismo: me aflijo y me porto intensa luego cuando soy intensa me aflijo más.

Una de las primeras ideas que se me vienen a la cabeza cuando pienso en mi intensidad o en mi sensibilidad es el miedo a quedarme sola. Me pasaba mucho cuando era niña/adolescente, tenía miedo de que mis amigas se cansen de mí, me olviden o dejen de hablarme. Ese miedo hacía que sea incluso más intensa, dejando de lado lo que yo quería o necesitaba para complacer a los demás. Todo por buscar un poco de cariño y admiración.

Esto me sigue sucediendo, pero siento que mucho, mucho menos que antes. ¿Qué hice para empezar a pensar en mí y olvidarme del resto? Pues eso, cortar hilos con personas que no me hacen bien. Aunque una amistad dure años y años, no significa que sea linda o amorosa. Lo mismo con todo. Esto no es tan difícil de hacer porque considero que no se trataba de personas malas o buenas. Pero sí hay situaciones o relaciones que hacen daño desde ambos lados.

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Fotografía de Juan Armendariz

Volvemos a la literatura

No se pueden escribir historias del todo felices porque eso es aburrido y nadie se divertiría con algo tan cursi. Pero quizás es necesario contemplar qué personajes quisiera que asomen en mi historia. Deberían ser interesantes, incluso si son los villanos. Pero, sobre todo, deben ser personajes que aporten a la trama y que no me hundan en un mar de cuestionamientos internos que, por supuesto, son muy aburridos.

Mi personaje es intenso, dramático, enojado y sensible. Así he sido los 32 años que me conozco. Quizás puedo ser un poco más paciente y tomar las cosas con más calma. Pero siento que no puedo luchar en contra de lo que se escribió desde un inicio. Deseo dejar de avergonzarme de lo apasionada que soy porque si no fuera así creo que no sería tan buena lectora y tan buen personaje de no ficción.

4 Comments

  1. Me encantó el tema, y me siento muy identificada, no deberías sentirte avergonzada por ser como eres, si a alguien le molesta esta actitud que mal, es su pérdida, no la tuya, sigue escribiendo así…me gusta mucho todo lo que publicas.

  2. La educación te juzga! con una «nota» o un «bien hecho o mal hecho»! solo uno sabe de su vida y de sus gustos! y cuando uno aprende a disfrutar de uno mismo entonces ya nada importa!

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