Charlie y la fábrica de chocolates

 

Charlie y la fábrica de chocolates

Luego de pasillos subterráneos y puertas interminables,

luego de seguir a un hombre vestido con todos los colores del arcoíris,

luego de haber ganado el billete de oro –una oportunidad en un trillón–,

Charlie entró en una habitación con un río de chocolate, una cascada de chocolate y hierba de azúcar mentolada. Qué locura tan deliciosa. Se nota que el señor Willy Wonka tiene mucha imaginación pero, sobre todo, un gran amor por los dulces.

Como pueden ver por esta pequeña escena, Charlie y la fábrica de chocolates es una historia culinaria fantástica. Tiene todo lo que un niño sueña: personajes fascinantes, adultos cometiendo travesuras y, lo más importante, muchísimos chocolates.

Por supuesto que Charlie estaba triste antes de entrar a la fábrica de Willy Wonka. Era un chico que pasaba mucho frío y mucha hambre a pesar de que sus padres y abuelos hacían lo posible porque se sienta mejor. Algo que contrasta con los otros chicos que entraron a la fábrica. Aquellos muchachos no sentían el más mínimo asombro por estar en los territorios de Willy Wonka, estaban más preocupados por ellos mismos y sus quejas. Son los niños “quiero más y quiero más”.

Por eso me imagino qué hubiera hecho yo en la fábrica de chocolates. Tal vez me hubiera tropezado y caído en el río de chocolate. Pero dudo mucho que hubiera sido capaz de atacar a las pobres ardillas trabajadoras. Puedo ser inquieta, pero nada más.

No recuerdo ser una fanática del chocolate. Amo la repostería pero no soy amante de lo dulce. Yo soy más bien de las papas fritas y la pizza. Pero puedo comprender la emoción de Charlie cuando entró a la fábrica, puedo sentir esa euforia al saber que existe un mundo de colores y sabores espectaculares detrás de este mundo que parece una cortina gris.

Esta reseña se inspira en la receta de cupcakes de chocolate y especias que puedes encontrar aquí.

2 Comments

  1. Me encanto tanto el final! Este mundo parece una cortina gris.. pero solo depende de nosotros encontrar ese mundo de colores!
    Amo a Charlie, su inocencia y su humildad..
    y claro también quiero a las Señorita Rizzo que me devolvió por un momento a esa historia de la niñez ?
    Att : Aniz

    1. Qué linda eres, Anita. Yo también pensé en lo triste que debió ser la vida de Charlie. Creo que por eso sentimos tanta dulzura por él porque, a pesar de ser de los momentos grises, se emociona y está siempre pensando en la próxima barrita de chocolate. Yo quisiera ser como Charlie que se abriga duro y sigue buscando las oportunidades para encontrar el billete de oro. Tú eres mi billete de oro, Anita. Gracias por todo lo luminosa que haces a mi vida.

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