El atraso


¡Maldita sea! Otra vez son las 7:45. 
Me volví a atrasar al trabajo. 
¿Y por qué mierda no viene el bus?
De gana me quedé desayunando con la Nancy.
Pero el psicólogo dijo que los momentos en pareja son necesarios para no caer en la rutina. ¡Tiempo de calidad! Repite. ¡Tiempo de calidad!
Con este sería mi tercer atraso del mes, fijo la vieja de recursos humanos me va mandar otro memo. Señor Ojeda, le recuerdo que con tres llamados de atención usted quedaría fuera de la empresa.

Mierda, de gana me quedé desayunando.
¿Y si me botan? Según las estadísticas de Ecuador, el empleo pleno cayó en 6% en julio de 2018 y los desempleados son 161.669. Yo voy a ser el 161.670.
Son las 7:47 y no viene el bús.
¿Y si cojo un taxi? 
¡Mierda, tengo solo dos dólares! Luego no me alcanza para el almuerzo, y el doctor dijo que si quiero mejorar mi gastritis debo comer a las horas adecuadas.
Debí pararle bola a la Nancy, fijo quería que le espere para que me mande
almuerzo.
Debo escucharle más a la Nancy. ¡Tiempo de calidad! Repite. ¡Tiempo de calidad!
Qué raro, no hay mucha gente en la parada. Lo bueno es que podré ir sentado.
Aunque pensándolo bien no vale ir sentado, luego me quitan el puesto y me dicen que soy mala persona.
¿Esta señora parada en la fila también estará atrasada?
El cabello de ella es totalmente blanco. ¿Qué edad tendrá? Creo que unos 50
años. Es muy joven para tener el cabello totalmente blanco. ¿Estará enferma?
¡Ahí viene el bus!
¡Carajo! No es el circuito que pasa por mi trabajo. La señora de cabello blanco podrá llegar a tiempo.


Son las 7:48 ahora sí me atrasé. Hoy me notifican y la otra semana, me
despiden.
Ya sé, perdí tiempo en el baño, no debí ducharme. Igual nadie hubiera notado, con eso hubiera ganado unos 15 minutos y no estaría atrasado.
Hagamos cuentas. La entrada al trabajo es a las 8:00, pero hasta que toda la
gente timbre serás las 8:10. Si llego 8:11 estoy perfecto, si me dice algo la de
recursos humanos puedo mentirle y decirle que había mucha gente y que por eso timbré a esa hora. ¡Esa es!

Son las 7:50 y no viene el bus. Fijo está dañado. Estos buses llevan años y
años circulando y nadie les dice nada. Pero cuando voy a matricular mi carro me joden por todo. Que la llanta trasera, la luz del faro, la emisión de gases, los pagos del Soat, todo joden. Definitivamente en este país hay que tener palancas para vivir tranquilo.
Me quedé sin almuerzo, ahora sí debo coger taxi.
No quiero correr, el terno es muy incómodo para hacerlo.

Ahora sí, me subo en el primer taxi.
¡No! La Nancy nos dijo que hay que coger los taxis regularizados y que tengan todos los sellos, sino podemos ser víctimas de la delincuencia. Pero qué me van a robar, los dos dólares del almuerzo.
¡Taxiiii! Tiene todas las placas y stickers legales como la Nancy me dijo.
– ¡Al Centro Histórico, por favor!
– ¡Uh! No, mi amigo, ni loco voy un sábado para el Centro Histórico.
– ¿Es sábado?
– Sí, amigo, hoy es sábado. Nueve de febrero, para ser exacto.
– ¡Mierda!
– ¿Perdón?
– No era a usted.

Ahora recuerdo mejor lo que la Nancy me dijo al salir: “¿A dónde vas?”
Yo no le paré bola ni le contesté bien, lo único que dije al salir fue: ¡estoy
atrasado! Por no hacerle caso al psicólogo: tiempo de calidad, tiempo de
calidad.

Cuento escrito por y fotografía tomada por: Juan Armendáriz

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