En la laguna de Colta

antics

Fotografía: Antics

En la laguna de Colta

A los patos de la laguna de Colta no les gusta ser llamados “andinos”, se sienten inferiores. Sí, es notorio que son distintos. Tienen picos de colores neón: celeste, amarillo, verde. Pero ellos siempre quisieron ser aves migratorias, volar al norte durante el invierno y nadar en el Misisipi. Pero no quieren sentirse los raros de allá, y mucho menos los “andinos”. Además, aún no aprenden a volar.

Lo único lindo que hacen es sumergirse para comer algas, luego se pelean entre sí y, en sus broncas, alzan vuelo unos treinta centímetros sobre el agua. ¡Treinta centímetros! Así, poco a poco, entrenan para ir al norte.

En la laguna también nadan algunos pájaros chiquitos de color marrón. Ellos vienen del sur. Se llaman praderitos canela -qué nombre tan ridículo-. Estas aves enclenques se creen argentinas, sin darse cuenta de que viven la mitad del año en Colta, allí con los “andinos”.

Pero los patos no quieren ser praderitos canela, ellos quieren el norte. En el lago también viven garzas y contra ellas no pueden competir: blancas, enormes y famosas. Por suerte hay pocas garzas, pero tienen suficiente con las que hay.

Los turistas franceses se suben a un bote, recorren los tres kilómetros de laguna y toman mil fotos de los patos andinos, embelesados. Hasta que asoma una garza y al diablo los patos. Para colmo, las garzas sí vuelan.

Pero ya van a ver esas pajarracas, los patos están planeando la revancha: picotear sus blancas alas, ahogar sus largas cabezas. Y seguro caerá más de un pato en la batalla, pero no importa porque ellos son miles. Las garzas amanecerán con las plumas sucias, serán tan patos como ellos.

Dos días más tarde, el alcalde de Colta hizo una llamada al Ministerio de Turismo. Se murieron las garzas, los patos se hicieron carnívoros, algunos de ellos atacaron a los turistas y hasta quisieron meterse en sus maletas y autos. Desde entonces se inauguró un nuevo atractivo turístico en Colta: la caza deportiva del pato andino.

Daniela Rizzo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *