Los miedos de una amante de la literatura

Durante los últimos días he pasado por una temporada de desconexión con la literatura y me ha ayudado a pensar en muchos miedos que llevo por dentro.

  1. Nunca leo lo suficiente, superar la frustración de que los demás leen más. Antes de continuar, debo decir que me borré del reto de leer 40 libros este año por parte de GoodReads. No quiero ninguna imposición. Confieso que cada vez que alguien me cuenta sobre sus lecturas me pongo a pensar en lo mucho que me queda por leer, que no leo lo suficiente, que me demoro mucho en la ducha y por eso no leo tanto como los demás. Pienso, pienso y me incomodo. Porque hay quien se ha leído todo el diario de Pizarnik y yo no. Pero entonces me caigo mal y me doy vergüenza. Siempre dije que no me gustan las personas que se creen los muy muy porque leen. Y comparar cuánto leo y cuánto leen otros es justo eso: ego. No sé de dónde viene esa eterna necesidad de demostrar que soy buena, que sirvo, que tengo ideas. Y lo primordial para cambiar es verbalizar y ponerlo en un blog. Por ahora soy una autocomparadora en proceso de cambio.
  2. Tengo miedo de que lean lo que escribo y piensen que soy una niña que cree en unicornios. Sí, creo en unicornios. Pero de un tiempo a acá tengo miedo de escribir ficción porque todo me suena a lo mismo y lo mismo. Y también soy parte del grupo que huye de la literatura actual porque se ve muy reflejada en ella. Podría ser yo la que escribe eso y, sin embargo, no lo hago. Podría ser la nueva escritora de moda pero me demoro mucho en la ducha. Eso no ayuda en lo más mínimo y lo más sano es alegrarse de lo bueno que tiene o hace otro ser humano. Todo lo demás es desgastarse y lo mismo: ego.
  3. Siempre la culpa y la comparación. Y entonces me escucho a mí misma pensando que los demás son más. Como cuando un novio te engaña con otra chica y te pones a comparar cada aspecto de la otra para ver en qué falla o en qué fallas. Eso es una ridiculez. Siempre pensé en el otro con miedo porque me puede hacer daño y quitarse eso de encima me ha tomado la vida entera. Quizás es porque todas mis exparejas me han engañado, pero siempre me he comparado con los demás. En la escritura, en el tamaño de mis piernas o en mi personalidad. Y eso no me hace bien. Tal vez deje de competir y comparar cuando sepa bien clarito que no hay nadie como yo. Eso no es malo ni bueno, solo es así. Todavía me queda camino en este punto aunque creo que ya he subido montañas.
  4. Leer es un millón de veces superior a escribir. O al menos eso pienso ahora. Hay demasiados libros increíbles y no importa de dónde vienen. Obvio, todavía amo escribir y lo estoy haciendo. Pero siento que no es mi momento de escribir, sé que ese estado llegará pero no ahora.

Siempre quise ser escritora y ahora que soy grande prefiero ser lectora.

Noticia en desarrollo.

2 Comments

  1. Respecto al punto 1: yo hice el reto de Goodreads hace mucho. Solo lo hice un año. Al siguiente (creo recordar) lo dejé. De pronto, algo que se suponía que era placer ejercía una presión innecesaria, así que lo dejé. Creo en los desafíos contra uno mismo: a veces ayudan (por algo he participado unas cuantas veces en el NaNoWriMo). Pero cuando hacen más mal que bien, mejor dejarlo. Cada uno tiene sus razones para ello.

    Respecto a lo de escribir y los miedos: échale un ojo a este post-> http://www.hojaenblanco.com/la-losa-del-escritor-fracasado/. No estas sola. Somos muchos. Es más: yo diría que somos todos.

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