Las montañas blancas, por John Christopher

Las montañas blancas, por John Christopher

¿Qué pasa cuando tienes que huir de tu casa a los 13 años para encontrar a un grupo de rebeldes que se esconden en las montañas y son los únicos seres humanos libres en la Tierra? Es ciencia ficción, creo.

Esta es la historia de un futuro dominado por los Trípodes. No sabemos qué son los Trípodes si son máquinas, extraterrestres o seres del interior del planeta. La cuestión es que gobiernan todo espacio de la Tierra y, lo más amargo de esta historia, es que los humanos olvidaron lo que era inventar o imaginar. Los Trípodes colocan una malla de metal en los jóvenes que cumplen 14 años y esto los transforma en adultos (y también domina cada pensamiento que tengan para que sean sumisos a los trípodes y no intenten liberarse de su poder). Lo que más me gusta de esta historia es que es real. Es decir, nos meten tantas cosas en la cabecita desde el más allá: prejuicios y odios implantados para ponernos en competencia entre nosotros, los seres humanos. 

En esta novela, tres chicos caminan (sí, caminan) desde Inglaterra hasta los Alpes con la esperanza de encontrarse con un grupo de seres humanos que no ha sido dominado por los trípodes. Se trata de 3 chicos de 13 años que están maravillados con el mundo de los anitugos humanos (es decir,nosotros) y quieren volver a la lejana época en que existían relojes, edificios y pensamientos originales.

Esta es la segunda vez que leo esta novela y fue como abrir los ojos de nuevo. La primera vez que leí las montañas blancas tenía 13 años, justo la edad del protagonista, y me imaginaba todo bajo la mirada de un niño. En otras palabras, creía todo lo que leía. Ahora que tengo 30 años volví a leer esta novela y conservo la primera idea que me inspiró. Yo no sé si no he madurado en tantos años o si la idea se hizo más fuerte como el tiempo.

Pero es una locura escapar de casa y enfrentarse a máquinas que son cincuenta veces el tamaño de un hombre. Es una locura pasar hambre, sed, cansancio, tristeza y sufrimiento por la sola idea de alcanzar un lugar que solo escuchaste que existe a través de un vagabundo. Entonces, ¿qué pasaba por la cabeza de estos tres chicos?

Creo que me pasa lo mismo cuando me enfrento a las ideas de “no puedes”.  Tengo días en que todo me parece imposible, hasta que me pongo a pensar en qué pasaría si llegaran los trípodes. Todo sería más sencillo: me ordenarían qué hacer y ya está. Sí, parece imposible un mundo con tripodes y, al mismo tiempo, parece imposible que solo con letras se pueda construir un vasto conocimiento que nos impulse a seguir creyendo en un mundo mejor.
De alguna forma, creo que solo hace falta buscar el camino. Ir hacia las montañas blancas no es fácil y vivir en ellas tampoco lo es, pero todavía hay personas que cruzarían el mundo en busca de luz, esperanza y lo que tanta falta nos hace: una mente libre.

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