Noviembre

Noviembre

«Gracias por acompañarme». Tus últimas palabras y después llegó el silencio. Estábamos en el abismo, la cima de Quito.

La oscuridad, el frío, casi un aviso. Y yo con los zapatos empapados. Son todas luces, estrellas. Algunas iglesias, planetas. De regreso a casa. «Nos veremos pronto, cuando termine los exámenes». Abrí la puerta, el sonido del motor sobre la lluvia. Adiós. Nunca pensé que te amaría y aquí estoy solo, abrazando al perro.

Enero

Todos los exámenes han terminado, pero nada más. No pude llamarte porque me faltó el valor. Pero aquí estás cada vez que miro la montaña. Te pienso con el frío, la lluvia y los zapatos llenos de lodo.

Marzo

Un abrazo flojo. No sabía que vendrías a verme, pero obvio no vienes por mí. ¿Cómo se llama? No, no lo ubico. Seguro es mayor. Tiene mucha suerte. Y ya, la resignación. Vamos, que todavía nos queda vida. Nadie se enamora para siempre, mucho menos antes de hacer la maestría.

Junio

No, no es normal pensar tanto en una montaña, sentir escalofríos con solo verla. Aquí está todo bien, por si andabas con el pendiente. Ya solo un semestre más, el más fácil dicen. No, no hay chicas. Sé que no me has preguntado, sé que te imagino, pero no he dejado de pensar en ti. Tal vez me quedé con la idea de que fue mi culpa por no llamarte antes.

Septiembre

Me fui a Nueva York. Qué calor, sí y los olores. Hay ratas en todo lado. ¿Nunca has ido? Te llevaría mañana mismo, en el avión los dos, con tu cabeza en mi hombro y un ligero apretón de manos. Me dijiste que odias volar, bueno yo soy igual, pero contigo sería distinto. No, no sé nada de ti. ¿Sigues con el rubio? No pones fotos con él, solo con tus amigas.

Noviembre, otra vez

«Hola, como estas??». No pones tildes en WhatsApp, me imaginaba. Espero unos minutos y no sé qué decirte. «Bien, ¿y tú?» yo pongo tildes, a veces las pongo de más. Pero no envío el mensaje. Mañana responderé, mañana. Un día de espera es la norma. Y si ya no tienes novio, y si vamos a un café y si me invitas a tu casa, a Nueva York. Bueno, mañana responderé.

Fotografía de Atilio Rizzo.

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