Ya tengo 32 años: la Odisea

Es muy simpático y común hacer un post o escribir algo por el día de tu cumpleaños. Así que lo voy a hacer y todo gracias a la Odisea.

Hoy es mi cumpleaños (aunque debo admitir que estoy escribiendo esto el día anterior). Y en mi cumple me gusta comer pastel de carne, recibir muchos abrazos y escuchar la música que más me gusta.

Sin embargo, llevo ya varias semanas desubicada. Sin saber realmente qué es lo que me desmotiva.

Primero se me fueron las ganas de leer. Y justo cuando he hallado libros increíbles como uno de Robe Iniesta o cinco de Terry Pratchett. También encontré una versión de la Odisea que muero por internarme en ella. Pero al momento de empezar, me siento cansada y desconcentrada. ¿Te ha pasado que solo no quieres leer?

Segundo: estoy harta y feliz del celular. A ver, feliz porque puedo jugar Pokémon y porque puedo comunicarme con muchísimas personas que están lejos. Hola, Miriam. Pero así como he dejado de leer, todo ese tiempo se ha transformado en tiempo de celular.

Son horas y horas perdidas. Tanto así que estoy escribiendo esto en un WhatsApp. A qué punto habré llegado que ahora ya no escribo a mano.
Hace unos días encontré unos cuentos míos escritos a mano. Vi mi caligrafía y era hermosa. Letras chiquitas y ordenadas. Ahora escribo como el orto.

Tengo 32 años y no estoy muy contenta con esto de no estar contenta.
Tal vez sea momento de rebobinar, replantear y volver a lo básico.

Primero: leer la Odisea.
Segundo: escribir a mano.
Tercero: comer pastel de carne porque es mi cumpleaños.
Cuarto: bajarle a la vida en el celular.
Quinto: con eso basta y sobra.

Ahora solo quiero festejar que he logrado dormir y despertar durante 32 años. En el medioevo eso sería un triunfo espectacular.
¿Dónde está mi Odisea que vuelvo a Ítaca?

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